Continuo con esta historia de fantasía, en la sesión anterior se presentó por encima a los variopintos personajes que forman el grupo de aventuras, y por ahora poco más que contar. Uno de los puntos negros de este grupo es que no hay ningún pícaro entre nosotros, eso quiere decir que el que vaya delante se comerá todas las trampas, a ver quien es el valiente, jajaja.
Sin más dilación os traigo la segunda parte de esta aventura, espero que os guste leerla tanto como a mi escribirla.
Capitulo 2
El convoy cruzó las protectoras murallas que rodena el pueblo, lo primero que se ofrece a la vista es una disposición ordenada de edificios tejados, calles anchas para el transito de comerciantes, y en el centro del pueblo se erige un particular edificio, en donde debería haber muros y puertas, hay grandes arcos que invitan a entrar a todo viajero, el templo de Freya es el corazón del pueblo de Fairhill, Freya es la diosa de las prosperas cosechas, de los verdes y abundantes pastos, entre otras propiedades.
Una vez que el convoy se estacionó, estos invitaron a sus salvadores a que descansaran bajo cuenta de ellos mismos en "El Barril Y La Jarra" o en "La Cocatriz Borracha".
Grom y Glub fueron a "La Cocatriz Borracha", esta taberna parece que ha vivido mejores días que los actuales, algo desordenada, sucia y una amalgama de aire pifiado de la carne al fuego, del sudor de una reciente trifulca de borrachos demás. La pareja de semiorcos tomaron asiento en una de las mesas, al rato apareció una camarera.
-¿Qué desean tomar?.- Dijo con una mezcla de timidez y miedo.
-¡CERVEZA!.- Gritó Grom a la par que dio un manotazo que hizo temblar la mesa, a la camarera dar un sobresalto y levantar más de una mirada en toda la taberna.
-Yo quiero vino. Respondió con total educación Glub.
La camarera fue en busca de los refrigerios que tanto levantan el ánimo y más después de una batalla. Al rato entro Dokur, les dedico un austero saludo a la pintoresca pareja y se dirigió a la barra, allí le preguntó al tabernero sobre el castillo que hay en el bosque, este le respondió con que antiguamente vivía un mago allí al que hace tiempo que no se le ve y que oscuras fuerzas habitan en su lugar.
Mientras tanto Blosom y Herold van a "El Barril Y La Jarra". El primero en entrar fue Herold, echó un vistazo a la taberna, este lugar es todo lo contrario a la taberna descrita anteriormente, las mesas están dispuestas de manera ordenada, alfombras en el suelo y en las escaleras al segundo piso y una escriba que recoge los datos de aquellos que se hospedan, los conductores de la caravana estaban hablando en la barra y se dirigió hacia la encargada del libro de visitas, se puso de puntillas, se agarró al atril como buenamente pudo y solo llegaba a asomar un casco, un par de ojos acompañado por una nariz ancha y una gran barba.
-Buenas noches, quisiera hospedarme en la taberna.- Dijo con el tono más cortés que conoce.
-Buenas noches señor, disponemos de unas exquisitas literas para enanos, dígame su nombre.
-¡Herold!.- Dijo con orgullo.
La muchacha mientras escribía con buena caligrafía el nombre del enano, echó un vistazo a la entrada y vio que Bloson estaba reunida con los conductores, la cara se le desfiguró al ver que iba acompañado de su glotona que roía la madera entre gorjeos.
Avisó a su padre y este salio con escoba en mano, propinándole a Josefina unos cuantos, Bloson al ver el ataque del tabernero hacia su compañera se abalanzo sobre el.
-Ehhh ¿¡pero que hace!?, ¿¡que hace!?.
Dijo mientras se puso en medio a la par que le agarraba el pantalón a la altura de la pantorrilla, el tabernero mientras le daba escobazos a Josefina le decía a Bloson.
-¡Saca a este bicho de aquí!
- ¡Deje de pegarle a mi Josefina, que se quede en el establo!,- decía mientras le zarandeaba la ropa con todas sus fuerzas. -¡Deje de pegarle!.- El enano en mientras se sentó en la barra a contemplar tan cómico momento.
-¡En mi establo no se queda ese animal!.- Dijo el tabernero.- ¡Le aseguro que no hará nada, esta domesticada!, ¡Josefina, quieta!.- Le ordeno a la glotona y esta respondió con total servidumbre. El tabernero al ver que era cierto, le permitió que se quedase en el establo a regañadientes.
-¡En mi establo no se queda ese animal!.- Dijo el tabernero.- ¡Le aseguro que no hará nada, esta domesticada!, ¡Josefina, quieta!.- Le ordeno a la glotona y esta respondió con total servidumbre. El tabernero al ver que era cierto, le permitió que se quedase en el establo a regañadientes.
Al poco rato de discusión llegaron al acuerdo de que Josefina podría quedarse en el establo siempre que no royera la madera.
Pasado un tiempo llego Dokur, se inscribió y se sentó a charlar con Herold sobre la cerveza que tomaban y de como habían terminado en este pueblo, le siguieron Glub y Grom, se inscribieron y se sentaron en una mesa.
Al sentarse, se les acerco una camarera.
-Hola, ¿qué queréis de comer y de beber?.
-¡CARNE, CERVEZA!.- respondió Grom a la par que daba un gran manotazo en la mesa.
La camarera se asusto mucho y dio un respingo ante la reacción del semiorco, por suerte de ellos, Dokur se acerco para arreglar la situación.
-Tranquilízate, chico.-Le puso la mano sobre el pecho y Grom se calmó. -Disculpele, no está acostumbrado a tratar mucho con las personas.- Aclaró, la camarera se recompuso y continuo con su labor.
A continuación pasó Bloson por al lado de Grom y le dio un empujón -Aparta chico.- imitando la voz de Dokur, se acerco al atril y dijo.
Al sentarse, se les acerco una camarera.
-Hola, ¿qué queréis de comer y de beber?.
-¡CARNE, CERVEZA!.- respondió Grom a la par que daba un gran manotazo en la mesa.
La camarera se asusto mucho y dio un respingo ante la reacción del semiorco, por suerte de ellos, Dokur se acerco para arreglar la situación.
-Tranquilízate, chico.-Le puso la mano sobre el pecho y Grom se calmó. -Disculpele, no está acostumbrado a tratar mucho con las personas.- Aclaró, la camarera se recompuso y continuo con su labor.
A continuación pasó Bloson por al lado de Grom y le dio un empujón -Aparta chico.- imitando la voz de Dokur, se acerco al atril y dijo.
-¡Eh!, aquí abajo, ¡quiero inscribirme para dormir!.
La muchacha tuvo que asomarse para ver quien le hablaba, ah la gnoma, dime tu nombre.
-¿Gnoma?, no, no, ¡es nogma!.- Le dijo Bloson.
-No...es gnoma.- Le respondió la muchacha.
-Vamos a ver, quien es la nogma aquí, ¿tú o yo?,- razonó Bloson
-Tu... Respondió algo confundida
-Ahh, ya me imaginaba yo.- Finalizó Bloson con total convicción. Después de esto la muchacha se echó un poco hacia atrás para evitar la vista con Bloson.
Y retomo su lugar con los comerciantes del convoy como si nada hubiese pasado. Pasado un rato, a través de una de las ventanas se ven una serie de sombras se proyectan al interior de la taberna. El primero en salir fue Glub, al cruzar la puerta las cenizas abundaban en el aire junto con el pánico, se había producido un incendio.
El grupo se acerco al origen del incendio, resultó ser que lo que está ardiendo es el templo de Freya, Dokur se aparto del grupo hacía un callejón, y usó parte de su poder para permitirle volar y buscar con más facilidad a alguien sospechoso, tras una ronda se percata entre las sombras que un pequeño grupo de apariencia humanoide salían corriendo del pueblo, envió a su cuervo para que los siguiese y el bajo para ayudar apagar el incendio.
Grom, Glub y Herold mientras tanto ayudaban a traer cubos junto con los ciudadanos, Bloson invoco a tres pequeños de elementales de agua.
Mientras tanto, Shandril la sacerdotisa del templo, desfallecida mientras es auxiliada por Beren, el guardia del pueblo.
-Beren...se lo han llevado...el crisol...- Dijo la sacerdotisa sin creerse sus propias palabras todavía.- Un grupo de orcos entraron en el templo, yo...como iba a imaginar que llegarían hasta al templo y que se llevarían el crisol, tenemos que recuperarlo.
Bloson se puso delante de Grom -Buen trabajo, chico.- Le dijo con una sonrisilla, este, harto de sus constantes burlas la cogió por el cuello de la ropa y la levanto como si levantase un saco de plumas. -¡Dime chico ahora!.- Le contestó con furia, y Bloson que tiene un carácter difícil de amedrentar, usó uno de sus hechizos para ponerle el pelo de color rosa, que causo al semiorco que la soltase para tocarse la cabeza y aprovechó para salir corriendo.
Las llamas se convirtieron en ascuas, poco a poco el pueblo fue recuperando la normalidad que acompaña la noche, el grupo se acercó a la sacerdotisa y al guardia a ofrecer sus servicios para recuperar el crisol de Freya, el cuervo de Dokur volvió y le comunicó por medio del enlace que les une de que los perdió de vista cuando se metieron en un bosque.
Ahora no pueden seguirlos, ya que el sueño reparador pesa sobre sus parpados y necesitan descansar después del largo viaje y de las vicisitudes que se han presentado
El grupo se acerco al origen del incendio, resultó ser que lo que está ardiendo es el templo de Freya, Dokur se aparto del grupo hacía un callejón, y usó parte de su poder para permitirle volar y buscar con más facilidad a alguien sospechoso, tras una ronda se percata entre las sombras que un pequeño grupo de apariencia humanoide salían corriendo del pueblo, envió a su cuervo para que los siguiese y el bajo para ayudar apagar el incendio.
Grom, Glub y Herold mientras tanto ayudaban a traer cubos junto con los ciudadanos, Bloson invoco a tres pequeños de elementales de agua.
Mientras tanto, Shandril la sacerdotisa del templo, desfallecida mientras es auxiliada por Beren, el guardia del pueblo.
-Beren...se lo han llevado...el crisol...- Dijo la sacerdotisa sin creerse sus propias palabras todavía.- Un grupo de orcos entraron en el templo, yo...como iba a imaginar que llegarían hasta al templo y que se llevarían el crisol, tenemos que recuperarlo.
Bloson se puso delante de Grom -Buen trabajo, chico.- Le dijo con una sonrisilla, este, harto de sus constantes burlas la cogió por el cuello de la ropa y la levanto como si levantase un saco de plumas. -¡Dime chico ahora!.- Le contestó con furia, y Bloson que tiene un carácter difícil de amedrentar, usó uno de sus hechizos para ponerle el pelo de color rosa, que causo al semiorco que la soltase para tocarse la cabeza y aprovechó para salir corriendo.
Las llamas se convirtieron en ascuas, poco a poco el pueblo fue recuperando la normalidad que acompaña la noche, el grupo se acercó a la sacerdotisa y al guardia a ofrecer sus servicios para recuperar el crisol de Freya, el cuervo de Dokur volvió y le comunicó por medio del enlace que les une de que los perdió de vista cuando se metieron en un bosque.
Ahora no pueden seguirlos, ya que el sueño reparador pesa sobre sus parpados y necesitan descansar después del largo viaje y de las vicisitudes que se han presentado
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