Hoy comienzo otra sección (sí, otra), en esta sección iré plasmando las historias de rol que estamos jugando unos colegas, como es lógico, no voy a plasmar tooodo lo que sucede en cada cosa, ya que tengo que ir escribiendo a la vez que se habla y a veces no me da tiempo, y otras veces prefiero obviar algunos detalles o añadir otros, por otro lado añadiré anécdotas que vayan ocurriendo en la partida, porque nos lo pasamos entre risas la gran mayoría de la sesión, y no es para menos con estos personajes.
La finalidad que le busco a este apartado es escribir una historia de manera más continua, plasmar las aventuras en algún sitio, darle vida al blog y mover mi mente para desarrollar una historia guay, así que espero que os guste y a disfrutar.
Capítulo 1
El ocaso empezaba a bañar las colinas en la región de Tyr de color dorado, en una ruta campestre entre colinas, un pequeño convoy mercantil de seis caravanas se dirige hacía al pueblo de Fairhill, algunos patrullan alrededor, los niños juegan y otros simplemente descansan en el interior de algún carro. A escasos kilómetros de su destino de llegada, un par de figuras se dejan ver en lo alto de la colina con arco en mano, preparan la flecha en el arco y dejan que esta salga volando en busca de su objetivo con un resultado errado en la tierra.
Alarmados ante el ataque y al grito de emboscada de uno de los mercaderes, el pánico se hace presa en todos los demás, a la par que una oleada de trasgos comienza el descenso de las colinas hasta el convoy dispuestos a verter la sangre de los inocentes y robar el duro trabajo de semanas de transporte...por suerte, este convoy no está tan desprovisto de buena mano belicosa, de varias de sus caravanas salieron algunos con arma en mano dispuesto a defender a aquellas personas.
Lo más prestos fueron una pareja de semiorcos a cada cual más enorme, Glub, con la lucidez de los humanos, la resistencia de los orcos y dotado de un equipo que le da más aspecto de guerrero que de sacerdote, es un clérigo que acude al templo de Freya para suplicar a la diosa de los cultivos que le conceda a sus tierras el don de la fertilidad, Grom, poco heredó de su ascendencia humana, una masa de carne, músculos y furia capaz de aplastar con sus manos y de rebanar con su gran espadón a cualquiera de esos trasgos, envuelto con su armadura de pieles ganadas a pulso en las refriegas contra otros clanes, es el guardaespaldas de Glub para esta misión.
De otra de las caravanas salía un enano, luciendo una armadura un escudo y un hacha que deja en buena fama de la artesanía enana conocida en todos lares, Herold es un guerrero traído por su inquietud por saber sobre sus ascendentes enterrados en un gran mausoleo de nombre Rappan Athuk ya olvidado por el tiempo.
Y por último en bajar de uno de las caravanas y no menos importante, pisaba el suelo un humano con un velo que le cubre la cabeza y la indumentaria típica de los magos, conocedores de técnicas místicas capaces de casi todo lo que roza la imaginación. Dokur eligío la senda del fuego arcano, venido desde Rashemen a estas tierras en busca de antiguo castillo en el bosque de Stoneheart, en donde habita un mago que hace mucho que no se le ve llamado Feribland.
Estos individuos, acostumbrados ya a la adversidades que se presentan en los caminos, se dispusieron en posición de combate. Grom desenvaino su espadón, sentía como le hervía la sangre por su cuerpo, a cada latido su cuerpo le pedía moverse, sin retenerse mucho a ese sentimiento, el poderoso semiorco hizo una carga que cogió de improvisto al trasgo, dando como resultado a que el acero se hizo paso por su cabeza hasta hallar la salida por la pelvis, en el momento que terminó de ejecutar la suprema acción ofensiva, cerca de Dokur aparece una figura de no más de metro veinte, pelo blanco, y una apariencia de alguien que a abrazado el camino de lo salvaje, recitando una retahíla de ininteligibles palabras para los desconocedores de conjuros, de la nada apareció una humareda que fue adquiriendo forma de lobo, y una vez convocado al plano material y gracias a la mística unión que le une con su conjurador fue directo como el rayo a por otro de los trasgos.
Dokur, perplejo ante lo sucedido le pregunta.
-¿Y tú quien eres?.- Dijo con cierto tono hostil.
-Soy Bloson, y ella es Josefina,- señalando a una glotona,- ¡ soy aliada, ALIADA!.
Bloson es uno de esos individuos bastante pintorescos, ya que son pocos los gnomos que se inician en la senda de lo salvaje y menos son aún los que viven apartados de la sociedad, esta druida es la protectora de la foresta de Stoneheart que está cerca del pueblo. Su camino se entrelaza con los del resto debido a que debe reunirse con la sacerdotisa del pueblo, debido a que en el bosque los animales están inquietos y sucesos poco comunes ocurren en el bosque.
Grom, llegó al combate con una carga que realizo sobre otro de los trasgos y acto seguido se apartó del camino por petición de Dokur, que este a su vez hizo que de sus manos brotasen poderosas lenguas de fuego que carbonizo a tres de los trasgos en un pestañeo. Uno de los trasgos que luchaba con Herold, al ver la magia que eliminó a tres de sus compañeros de asalto, se batió a retirada, consiguió escapar pero no indemne, Herold le propinó un tajo en la espalda.
-Que envíe el mensaje al resto de esas ratas para que sepan en donde se meten.
Mientras tanto, Josefina, la glotona de Bloson se abalanza hacia uno de los trasgos mordiéndole el antebrazo, este asustado por el inesperado ataque que luego se torno en odio blandió su arma hacia ella, por suerte estos seres son conocidos por su torpeza y él no era la excepción, ya que su espada salió volando para caer en medio del campo para luego yacer en las fauces de otro de los lobos.
Una vez terminada la lucha con los trasgos y seguro de que no se levantaran, los mercaderes se acercaron entre vítores y aplausos hacia sus salvadores, ofreciéndoles hospedarse a cambio en un par de posadas que hay en Fairhill. Casi entrando al pueblo se encuentran con un carro que sale del pueblo llevado por un hombre vestido con una túnica y detrás un gigante le hace de escolta, la larga y canosa barba, en el carro se ve escrito un letrero que decía lo siguiente "Nab y Fizz el identificador". Al cruce de miradas intercambiaron saludos como buenos caminantes y llegaron a Fairhill.
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