Bueno, aquí al fin traigo el cuarto capitulo de esta partida de rol que estoy relatando, esta parte se me esta trabando un poco y por eso sale algo más tarde de lo normal.
Pero bueno, aquí viene ya el cuarto capítulo, ¡a disfrutar y gracias por leerlo!.
Capítulo 4
Después de la dura batalla presentada hace escasos unos minutos, el grupo de aventureros registraron los cuerpos yacidos en el suelo de ambos cabecillas, Tavik el clérigo, llevaba consigo el poderoso crisol de Freya, por lo tanto su misión había concluido.
Aún así decidieron en dar una inspección al castillo por si quedaba algo más, en el patio interior hay una capilla que ha sido profanada por el vandalismo de los orcos, y siguieron investigando por la parte de adentro, entraron por el mismo arco de donde salieron los ogros y el orco de las cicatrices, allí encontraron un acceso que daba a unas escaleras que bajaban a un lugar muy oscuro.
Herold decide bajar el primero, no tiene problemas en ver a través de la oscuridad gracias a su visión enana, desarrollada a través de los siglos debajo de las grandes montañas. Al llegar se encuentra con una sala llena de muebles rotos, en el centro de la habitación hay una trampilla con los muebles parecen haber sido apartados a propósito.
Con mucha meticulosidad, Herold abre la trampilla, a través de ella solo se ve oscuridad y en una de las paredes del conducto una escalera de mano desgastada por el paso del tiempo, indeciso aún, tira una piedrecita para saber su profundidad, no tarda mucho en hacerse sonar, para asegurarse más aún si cabe de que no hay peligro, saca de su mochila una antorcha encendida, esta antorcha tiene la prioridad de que nunca se apaga y tampoco quema, ató la antorcha a una cuerda y la tiro hacía abajo.
La oscuridad reinante dio paso a la luz de la antorcha a su paso, solo se veía la piedra de lo que parecía otra habitación.
Al fin decidió bajar, enfundó su hacha, subió la cuerda, desató la antorcha, la cogió, se ató la cuerda alrededor de su cintura y descendió. Al bajar lo primero que ve en la habitación de forma rectangular son un conjunto de mesas llena de probetas, lo que en su tiempo era un laboratorio, ahora es una habitación abandonada por el tiempo, y repartidas equitativamente tres esqueletos con armaduras a cada ancho de la habitación y debajo de sus pies se topa con otra trampilla parecida a la de arriba, el enano da la señal para que bajen para ver el habitáculo.
Dokur al ver que se encontraban en un laboratorio empezó a buscar componentes alquímicos y en su búsqueda halló un libro con cierto carácter especial por ciertos conjuros nigromanticos.
Mientras sucedía tal hallazgo, Herold, descubrió una ranura no natural en la piedra, no es la primera vez que se encuentra con este estilo de puertas ocultas en la piedra, así que decide investigar y pulsa una piedra que hace mover un bloque de piedra, en su interior hallan un cofre.
El trabajo de abrir la cerradura del cofre recayó en Grom, intento abrirlo sin éxito alguno, cabe añadir que la paciencia no es su fuerte, al ver que su trabajo no era fructuoso, cogió su espadón y de un golpe hundió la espada a través de la madera, esto accionó un dardo que dio sobre su hombro derecho, esto hizo que perdiese la fuerza dejándose caer sobre si mismo, suerte para él de que Dokur disponía de una pócima que eliminaba rápidamente las toxinas y se recuperó rápido.
Mientras esto sucedía, las armaduras custodiadoras empezaron a moverse hacia sus objetivos, en esta ocasión el trabajo recae para Glup, clérigo de Pelor, con el medallón de su deidad sujeto en alto, recitó una divina salmodia que a medida que la recitaba, los cadáveres se iban moviendo torpemente hasta que terminaron por reventar una vez termino dicha salmodia.
Ahora decidieron tomar algo de comida, así que subieron a donde el aire es limpio y descansar con mayor tranquilidad, mientras comían, Bloson se percató de que el cuerpo de Tavik había desaparecido sin dejar rastro, esto no les impidió que después de un descanso volviesen a la investigación del castillo y volvieron al laboratorio subterráneo y seguir bajando.
Ahora procedieron a abrir la trampilla con el mismo método que el anterior, tiró la piedra, ató la antorcha a una cuerda, la bajó y vuelta a subir y bajó el enano.
Lo primero que ve en esta redonda habitación mientras bajaba es una tumba de pie y recostada hacia la pared, las paredes están llenas de nichos, algunos con cadáveres, cuando bajaron los demás empezaron a escudriñar en la habitación, en una parte hay un esqueleto sentado en el suelo apoyado sobre la pared, con una túnica hecha jirones y un polvoriento libro como legado de lo que fue en vida.
Dokur coge el libro y lo lee, resulta ser el diario de un tal Corian, un muchacho ávido del saber arcano que llegó al castillo de Feribland para aprender todo lo posible. Glup coge el cadáver de Corian y lo introduce en uno de los nichos y una vez sabiendo a quien pertenece el sarcófago, Glup lo abre.
Una vez retirada la tapa, descubren un esqueleto cubierto por una túnica, un bastón sujetado con las huesudas manos tan alto como los restos mortales de su propietario, y a sus pies una montaña de monedas de oro, plata y cobre mezcladas. Dokur se dispuso a recoger un pergamino cuando de repente resuena una voz en toda la sala.
-Eralion...¿eres tú?.- dijo la voz con tono espectral.
-No, soy Dokur, ¿eres Feribland?.- Preguntó el mago
-Feribland...si...así me llamaba.- Respondió el mago con reminiscencia.
-Necesitamos saber Feribland,- comentó Dokur obviando las conjeturas de la voz.
-Lo que ha sucedido aquí, he encontrado un libro con conjuros para alzar los muertos, e imagino que te pertenecía.- Conjeturó sagazmente.
Se hizo un silencio y de repente dijo.
-Permitidme que haga luz,- la estancia empezó a iluminarse con una serie de candelabros colgados en el techo. -El me engañó, me prometió cosas que nunca serán, renuncié a mi deidad, accedí al conocimiento prohibido y he aquí el resultado de tales osadías.- Contó la voz con pesar.
-¿Quien fue el artífice de tales mentiras?.- Preguntó Dokur.
-Tavik...un clérigo de Orcus.- Dijo la voz de Feribland a la par que el grupo se dirigían entre ellos incomodas miradas de desconcierto.
La charla se extendió más tiempo del que imaginaron, como conclusión, el grupo se prestó a liberar a aquella alma engañada purificando la capilla en la que antes rendía culto a su deidad, a cambio el espíritu les daba sus posesiones, incluido el castillo en ruinas. El equipo se dirigió hacia arriba, arreglaron la capilla, una vez finalizado el trabajo, aparece una sombra acompañada de brisas de aire que invadieron la capilla.
La sombra se coloco en la capilla, la brisa pasó a un viento agitador y el altar empezó a iluminarse con tanta intensidad que a los presentes no les quedaba otra que cerrar los ojos y cubrirselos con sus manos, otros se dieron la vuelta para evitar la intensidad lumínica.
La sombra eleva las manos y dice.
-He vuelto a hacer las paces con mi deidad, muchas gracias.-
De repente todo vuelve a la calma, como si nada hubiese ocurrido en aquella capilla en los últimos minutos, y en el altar hay ahora un papel, este papel parece ser una serie de indicaciones hacia un destino que no viene marcado en ninguno de los regionales, este desconocido destino hallado de nuevo es Rappan Azuk.
Al fin Herold se encuentra con los dulces frutos de tan larga búsqueda, y sin poder evitar que le recorra una sensación de euforia al dar con el mausoleo de sus antecesores, una vez completada la búsqueda, acordaron de que antes de partir Glup y Grom debían de ir hacia su poblado para devolver la fertilidad a sus tierra y que acompañarían a Herold en su búsqueda.
Por ahora necesitan descansar, decidieron volver a Fairhill, le devolvieron el crisol a Shandril, y se festejó una celebración en nombre de los salvadores del pueblo.
Y así es como un grupo de desconocidos salvaron la estabilidad de un pequeño pueblo que, por azar o por capricho de los dioses se reunieron y se batieron antes las adversidades trabajando en equipo y confiando los unos con los otros bajo un mismo propósito, esta es una de las muchas aventuras están aún por depararles.
Con mucha meticulosidad, Herold abre la trampilla, a través de ella solo se ve oscuridad y en una de las paredes del conducto una escalera de mano desgastada por el paso del tiempo, indeciso aún, tira una piedrecita para saber su profundidad, no tarda mucho en hacerse sonar, para asegurarse más aún si cabe de que no hay peligro, saca de su mochila una antorcha encendida, esta antorcha tiene la prioridad de que nunca se apaga y tampoco quema, ató la antorcha a una cuerda y la tiro hacía abajo.
La oscuridad reinante dio paso a la luz de la antorcha a su paso, solo se veía la piedra de lo que parecía otra habitación.
Al fin decidió bajar, enfundó su hacha, subió la cuerda, desató la antorcha, la cogió, se ató la cuerda alrededor de su cintura y descendió. Al bajar lo primero que ve en la habitación de forma rectangular son un conjunto de mesas llena de probetas, lo que en su tiempo era un laboratorio, ahora es una habitación abandonada por el tiempo, y repartidas equitativamente tres esqueletos con armaduras a cada ancho de la habitación y debajo de sus pies se topa con otra trampilla parecida a la de arriba, el enano da la señal para que bajen para ver el habitáculo.
Dokur al ver que se encontraban en un laboratorio empezó a buscar componentes alquímicos y en su búsqueda halló un libro con cierto carácter especial por ciertos conjuros nigromanticos.
Mientras sucedía tal hallazgo, Herold, descubrió una ranura no natural en la piedra, no es la primera vez que se encuentra con este estilo de puertas ocultas en la piedra, así que decide investigar y pulsa una piedra que hace mover un bloque de piedra, en su interior hallan un cofre.
El trabajo de abrir la cerradura del cofre recayó en Grom, intento abrirlo sin éxito alguno, cabe añadir que la paciencia no es su fuerte, al ver que su trabajo no era fructuoso, cogió su espadón y de un golpe hundió la espada a través de la madera, esto accionó un dardo que dio sobre su hombro derecho, esto hizo que perdiese la fuerza dejándose caer sobre si mismo, suerte para él de que Dokur disponía de una pócima que eliminaba rápidamente las toxinas y se recuperó rápido.
Mientras esto sucedía, las armaduras custodiadoras empezaron a moverse hacia sus objetivos, en esta ocasión el trabajo recae para Glup, clérigo de Pelor, con el medallón de su deidad sujeto en alto, recitó una divina salmodia que a medida que la recitaba, los cadáveres se iban moviendo torpemente hasta que terminaron por reventar una vez termino dicha salmodia.
Ahora decidieron tomar algo de comida, así que subieron a donde el aire es limpio y descansar con mayor tranquilidad, mientras comían, Bloson se percató de que el cuerpo de Tavik había desaparecido sin dejar rastro, esto no les impidió que después de un descanso volviesen a la investigación del castillo y volvieron al laboratorio subterráneo y seguir bajando.
Ahora procedieron a abrir la trampilla con el mismo método que el anterior, tiró la piedra, ató la antorcha a una cuerda, la bajó y vuelta a subir y bajó el enano.
Lo primero que ve en esta redonda habitación mientras bajaba es una tumba de pie y recostada hacia la pared, las paredes están llenas de nichos, algunos con cadáveres, cuando bajaron los demás empezaron a escudriñar en la habitación, en una parte hay un esqueleto sentado en el suelo apoyado sobre la pared, con una túnica hecha jirones y un polvoriento libro como legado de lo que fue en vida.
Dokur coge el libro y lo lee, resulta ser el diario de un tal Corian, un muchacho ávido del saber arcano que llegó al castillo de Feribland para aprender todo lo posible. Glup coge el cadáver de Corian y lo introduce en uno de los nichos y una vez sabiendo a quien pertenece el sarcófago, Glup lo abre.
Una vez retirada la tapa, descubren un esqueleto cubierto por una túnica, un bastón sujetado con las huesudas manos tan alto como los restos mortales de su propietario, y a sus pies una montaña de monedas de oro, plata y cobre mezcladas. Dokur se dispuso a recoger un pergamino cuando de repente resuena una voz en toda la sala.
-Eralion...¿eres tú?.- dijo la voz con tono espectral.
-No, soy Dokur, ¿eres Feribland?.- Preguntó el mago
-Feribland...si...así me llamaba.- Respondió el mago con reminiscencia.
-Necesitamos saber Feribland,- comentó Dokur obviando las conjeturas de la voz.
-Lo que ha sucedido aquí, he encontrado un libro con conjuros para alzar los muertos, e imagino que te pertenecía.- Conjeturó sagazmente.
Se hizo un silencio y de repente dijo.
-Permitidme que haga luz,- la estancia empezó a iluminarse con una serie de candelabros colgados en el techo. -El me engañó, me prometió cosas que nunca serán, renuncié a mi deidad, accedí al conocimiento prohibido y he aquí el resultado de tales osadías.- Contó la voz con pesar.
-¿Quien fue el artífice de tales mentiras?.- Preguntó Dokur.
-Tavik...un clérigo de Orcus.- Dijo la voz de Feribland a la par que el grupo se dirigían entre ellos incomodas miradas de desconcierto.
La charla se extendió más tiempo del que imaginaron, como conclusión, el grupo se prestó a liberar a aquella alma engañada purificando la capilla en la que antes rendía culto a su deidad, a cambio el espíritu les daba sus posesiones, incluido el castillo en ruinas. El equipo se dirigió hacia arriba, arreglaron la capilla, una vez finalizado el trabajo, aparece una sombra acompañada de brisas de aire que invadieron la capilla.
La sombra se coloco en la capilla, la brisa pasó a un viento agitador y el altar empezó a iluminarse con tanta intensidad que a los presentes no les quedaba otra que cerrar los ojos y cubrirselos con sus manos, otros se dieron la vuelta para evitar la intensidad lumínica.
La sombra eleva las manos y dice.
-He vuelto a hacer las paces con mi deidad, muchas gracias.-
De repente todo vuelve a la calma, como si nada hubiese ocurrido en aquella capilla en los últimos minutos, y en el altar hay ahora un papel, este papel parece ser una serie de indicaciones hacia un destino que no viene marcado en ninguno de los regionales, este desconocido destino hallado de nuevo es Rappan Azuk.
Al fin Herold se encuentra con los dulces frutos de tan larga búsqueda, y sin poder evitar que le recorra una sensación de euforia al dar con el mausoleo de sus antecesores, una vez completada la búsqueda, acordaron de que antes de partir Glup y Grom debían de ir hacia su poblado para devolver la fertilidad a sus tierra y que acompañarían a Herold en su búsqueda.
Por ahora necesitan descansar, decidieron volver a Fairhill, le devolvieron el crisol a Shandril, y se festejó una celebración en nombre de los salvadores del pueblo.
Y así es como un grupo de desconocidos salvaron la estabilidad de un pequeño pueblo que, por azar o por capricho de los dioses se reunieron y se batieron antes las adversidades trabajando en equipo y confiando los unos con los otros bajo un mismo propósito, esta es una de las muchas aventuras están aún por depararles.
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